| “Bahía, mar, puesta de sol” es una pintura al óleo de Pollak realizada con técnica de espátula que captura la transición silenciosa entre el día y la noche en un paisaje costero. La composición se estructura en amplios planos horizontales donde el mar, de azules profundos y densos, refleja la luz decreciente del atardecer, trabajado con empastes firmes que transmiten peso y profundidad. En el horizonte, el cielo se tiñe de tonos cálidos —ocres, amarillos y naranjas suaves— que se funden gradualmente, sugiriendo el resplandor final del sol ocultándose tras la línea lejana. Este contraste entre los colores cálidos del cielo y los fríos del mar genera una tensión armónica que define el carácter de la obra. La bahía se cierra hacia la izquierda con un conjunto de rocas y una franja de arena clara, resueltas con trazos decididos y texturas marcadas. La línea de espuma, aplicada con gestos breves de blanco, delimita el encuentro entre el agua y la playa, aportando ritmo y continuidad visual. En primer plano, pequeñas figuras humanas caminan junto a la orilla. Apenas sugeridas, introducen escala y humanidad en la escena, reforzando la sensación de contemplación y recogimiento frente a la vastedad del paisaje. En conjunto, la obra transmite una atmósfera serena y reflexiva, donde la materia pictórica y la luz del atardecer se conjugan para evocar la calma melancólica de una bahía al caer el sol. |