| “Rocas de orilla marcando niveles del lago” La obra de Pollak presenta un primer plano de grandes rocas en la orilla de un lago, trabajadas con una pintura densa y matérica que evidencia el uso decidido de la espátula. Los volúmenes pétreos se superponen en planos horizontales y oblicuos, construyendo una geología casi escultórica donde cada estrato queda claramente definido por cambios sutiles de color y textura. La paleta está dominada por una gama de grises fríos, azules acerados y blancos quebrados, que sugieren la humedad permanente de la roca y el desgaste producido por el agua a lo largo del tiempo. En contraste, leves toques de ocres y verdes apagados aparecen en las zonas superiores, insinuando sedimentos minerales y restos de vegetación que delatan antiguas variaciones del nivel del lago. Las marcas horizontales, casi lineales, que atraviesan las rocas funcionan como un registro natural del paso del tiempo: huellas del ascenso y descenso del agua que han ido “escribiendo” su historia sobre la piedra. En la franja inferior, el blanco más luminoso y quebrado señala el contacto directo con el agua actual, donde la erosión es más reciente y visible. El fondo, tratado con verdes grisáceos y pinceladas verticales más sueltas, sugiere la vegetación ribereña y aporta profundidad sin restar protagonismo al conjunto rocoso. La composición, sobria y equilibrada, transmite una sensación de silencio y permanencia, invitando a contemplar la relación entre naturaleza, tiempo y memoria. La obra se convierte así en una reflexión visual sobre la huella persistente del agua y la lenta transformación del paisaje lacustre. |